Marzo242014
“La novela nos permite deslizarnos al interior de esas otras cabezas, de esos otros lugares y mirar por esos otros ojos. En el cuento nos detenemos justo antes de morir o morimos representando a otro, sin dolor, para, en el mundo más allá del relato, volver la página o cerrar el libro y recomenzar nuestras vidas.” American Gods. Neil Gaiman @
Marzo152014
“—¡Eh! —dijo Sombra—. Huginn o Muninn o quien seas.
El pájaro se volvió con suspicacia, hacia un lado, y le escrutó con sus ojos brillantes.
—Di «Nevermore» —dijo Sombra.
—Que te jodan —dijo el cuervo y no volvió a dirigirle la palabra en todo el camino a través del bosque.” American Gods. Neil Gaiman
Enero252014
La otra mañana, luego de regresar del parque, Maxwell Smart me dijo: 
“Estoy harto de que me cepilles todos los días”.
“Es necesario que te acostumbres ahora”, le respondí,  “cuando seas casi un caballo no podré cepillarte y tendrás un aspecto desagradable, ni hablar de tu olor”.
“Pues entonces quiero que me cepilles también debajo del collar. Me pica mucho”.
“No pienso caer en esa trampa”, le dije mientras me quitaba la ropa de salir al parque todas las mañanas.
Salió de la habitación con la cabeza gacha y bajó las escaleras para beber agua ruidosamente.
Mientras concluía mi labor, Tania, que estaba más dormida que despierta, me preguntó:
“¿Acabo de escuchar hablar al perro?”
“Así es”, le confirmé, “te dije que era una raza inteligente”.
“Ahhh”, dijo ella y luego, antes de seguir durmiendo: “ahora enséñale a que entre con las patas limpias cuando llega del parque.”
Ojalá fuera tan fácil. No le da la gana.

La otra mañana, luego de regresar del parque, Maxwell Smart me dijo:
“Estoy harto de que me cepilles todos los días”.
“Es necesario que te acostumbres ahora”, le respondí, “cuando seas casi un caballo no podré cepillarte y tendrás un aspecto desagradable, ni hablar de tu olor”.
“Pues entonces quiero que me cepilles también debajo del collar. Me pica mucho”.
“No pienso caer en esa trampa”, le dije mientras me quitaba la ropa de salir al parque todas las mañanas.
Salió de la habitación con la cabeza gacha y bajó las escaleras para beber agua ruidosamente.
Mientras concluía mi labor, Tania, que estaba más dormida que despierta, me preguntó:
“¿Acabo de escuchar hablar al perro?”
“Así es”, le confirmé, “te dije que era una raza inteligente”.
“Ahhh”, dijo ella y luego, antes de seguir durmiendo: “ahora enséñale a que entre con las patas limpias cuando llega del parque.”
Ojalá fuera tan fácil. No le da la gana.

Septiembre212013

Ángel

El ángel tuvo que pasar repetidamente para que la gente guardara silencio.
–Por Dios –pensaba– ¡cuánto trabajo para escuchar el piano!
Los asistentes salieron alterados del bar. Tenían los vellos de la nuca erizados y lágrimas en los ojos. Además de la incomodidad perpetuada, el silencio obligado porque ha pasado el ángel.
El pianista, harto de la presión divina, se prometió a tocar la pieza de Billy Joel todos los días. A ver si así dejan de joderlo.

Septiembre22013

Titiritero.

Señor Hilandas guarda los muñecos tras la función. No importa que griten, pataleen, o le recuerden el trato que hizo con el diablo.

Junio142013

(vía merde-noms)

Junio72013
theparisreview:

“In books we never find anything but ourselves. Strangely enough, that always gives us great pleasure, and we say the author is a genius.” ―Thomas Mann

theparisreview:

“In books we never find anything but ourselves. Strangely enough, that always gives us great pleasure, and we say the author is a genius.” ―Thomas Mann

Mayo232013
kustos:

#84
(La sexta cámara de maravillas de don Cruz se encuentra en peor estado que las anteriores. Estuvo alojada durante décadas en una casa en la ciudad de Limón, Costa Rica, pero en 2010 ésta se derrumbó por razones desconocidas –”sismo selectivo”, decía don Cruz, y luego no decía más–, dejando sólo el sótano.
Desde entonces, la colección de rarezas permanece allí, en la oscuridad, en algo que más que un palacio de lo extraño parece una cárcel. Pero allí siguen, bien resguardados, los cuatro cuernos de unicornio extraídos de una antigua rima inglesa; el manuscrito autorreplicante de Tsika; la esfera armilar de movimiento perpetuo y, por supuesto, el alma, guardada en su caja de vidrio.
La caja siempre aparece como en la foto: un poco movida, un poco fuera de lugar.
—Es que mire cómo se agita el alma —presumía don Cruz—. Mire cómo está furiosa: se ve por el color. Ha estado furiosa al menos desde 1896…
—¿Es un alma? ¿De veras?
—Y si saliera…, ay, nadie habría capaz de asistirnos. Nadie, nadie.)

kustos:

#84
(La sexta cámara de maravillas de don Cruz se encuentra en peor estado que las anteriores. Estuvo alojada durante décadas en una casa en la ciudad de Limón, Costa Rica, pero en 2010 ésta se derrumbó por razones desconocidas –”sismo selectivo”, decía don Cruz, y luego no decía más–, dejando sólo el sótano.
Desde entonces, la colección de rarezas permanece allí, en la oscuridad, en algo que más que un palacio de lo extraño parece una cárcel. Pero allí siguen, bien resguardados, los cuatro cuernos de unicornio extraídos de una antigua rima inglesa; el manuscrito autorreplicante de Tsika; la esfera armilar de movimiento perpetuo y, por supuesto, el alma, guardada en su caja de vidrio.
La caja siempre aparece como en la foto: un poco movida, un poco fuera de lugar.
—Es que mire cómo se agita el alma —presumía don Cruz—. Mire cómo está furiosa: se ve por el color. Ha estado furiosa al menos desde 1896…
—¿Es un alma? ¿De veras?
—Y si saliera…, ay, nadie habría capaz de asistirnos. Nadie, nadie.)

Mayo202013
12AM
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